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Mejorar las metodologías deliberativas

Cada mini-público deliberativo es una oportunidad para Deliberativa y para la gran mayoría de los “practitioners” en el campo de mejorar las metodologías asociadas al sorteo y a la deliberación, y por lo tanto de mejorar el proceso y sus resultados. El proyecto Horizon CLIMAS en el cual hemos participado también ha sido una gran oportunidad para pensar toda la cadena que lleva a la organización de un mini-público deliberativo y a la aplicación de sus recomendaciones, desde la instauración de una gobernanza del proceso, hasta la definición de los mecanismos de seguimiento.

En el campo del sorteo cívico, una mejora sustancial se introdujo hace unos años con la integración de un criterio actitudinal (que se sumaba a los tradicionales criterios de edad, sexo/género, nivel educativo / socio-profesional y lugar de residencia), que permitió atenuar o eliminar el sesgo hacía personas que pudieran estar especialmente interesadas en la pregunta planteada, o afín al color político que activaba el mini-público (aunque haya una gobernanza plural, el color de quien convoca suele ser el más visible).

Unos de los principales retos con los cuales seguimos trabajando es el que llamamos la “provisión de contenidos”, es decir, la información, a la vez asequible, diversa y equilibrada, a la cual tiene que poder acceder el mini-público; nos preocupa también que las recomendaciones que se hagan tengan el máximo impacto. 

En este ámbito, estamos tratando de hacer un movimiento de una información compartida en silos, desde diferentes personas expertas, hacía una información integrada en escenarios extremos, que dan a entender cuales son las grandes opciones, con sus impactos positivos y negativos y sus compensaciones. Estamos tratando también de movernos de un compartir vertical, en formato ponencia, hacía diálogos rápidos, en los cuales las personas expertas pasan de mesa en mesa respondiendo a las preguntas e inquietudes de los miembros del mini-público. Estamos también queriendo integrar más voces de ciudadanos/as afectados/as en primera persona en toda su diversidad, así como de la sociedad civil.

El desafío es especialmente inmenso en el caso de la Global Civic Assembly (GCA – Asamblea Cívica Global) sobre sistemas alimentarios que empieza en 2026 agrupando online a 105 personas representativas de la diversidad del planeta. Menos del 5% de la Asamblea tiene un grado universitario, es fundamental adaptar el nivel de información a los perfiles de los miembros de la Asamblea sin sacrificar la complejidad de los contenidos que se comparten. 

Para este proyecto y en línea con la metodología de CLIMAS estamos usando diales. Un dial es una herramienta deliberativa que simplifica una decisión compleja convirtiéndola en un eje graduado de opciones, donde mover el marcador hacia un lado u otro hace visibles, de forma inmediata, los trade-offs (es decir, las situaciones en las que, al elegir una opción, debes renunciar a otra porque no es posible tener ambas al mismo tiempo), así como las consecuencias y compromisos asociados a cada elección colectiva.

Un ejemplo específico para la GCA es el dial de superconsumo y uso de la tierra. Este dial representa una decisión colectiva sobre cuánta población mundial puede mantener dietas altas en productos animales, mostrando cómo ese nivel de consumo condiciona el uso del suelo, la estabilidad climática y la resiliencia del sistema alimentario global. Este dial ayuda a deliberar a nivel global porque convierte un problema abstracto y altamente desigual —la relación entre dieta, uso del suelo y clima— en una decisión colectiva comprensible, explícita y comparable, obligando a todos a razonar sobre trade-offs reales en un marco común.

Al fijar un único eje y mantener constantes otros supuestos clave, el dial evita debates técnicos fragmentados y permite que personas de contextos muy distintos discutan sobre justicia, responsabilidad y consecuencias a largo plazo desde la misma base informativa. Así, desplaza la conversación de preferencias individuales o nacionales a preguntas estructurales sobre qué nivel de consumo es defendible para una minoría si pone en riesgo la estabilidad climática y alimentaria de la mayoría global, facilitando acuerdos que no son meras aspiraciones morales, sino elecciones conscientes sobre compromisos y costes compartidos. 

Los aprendizajes de la Asamblea Cívica Global nutrirán los siguientes mini-públicos. Una tarea apasionante y nunca acabada.

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